AMYJO DOHERTY: “Hay que celebrar el jamón, las cosas bonitas o las cosas tontas”

Hace unos años se empezó a saber de AmyJo Doh (Aldershot, Reino Unido, 1978) por ser la cantante de The Ezra Beats, sin embargo su atractivo mediático se centraba en el apellido, el mismo que comparte con su hermano Pete Doherty, cantante de The Libertines. AmyJo llegó a España como profesora de inglés, y aunque el viaje iba a ser un pequeño trámite antes de marcharse definitivamente a México, el destino le puso en ventanilla otro tipo de vuelo, más artístico y pintoresco. 

Con el inicio de The Ezra Beats en Madrid, AmyJo empezó a abrirse camino en el circuito de salas pequeñas hasta toparse con la metamorfosis que dio lugar al fin de The Ezra Beats y al nacimiento de The Spangles, banda con la que ya ha sacado el Ep “Shake It!” (2013) y el single “Paranoid Sam” (2014), trabajos éstos que, aparte de ser familia de la canción “Museo Del Jamón”, darán también lugar a un próximo Lp de pelaje variado (Rock and Roll, Punk, Anti-Folk…).

Estudiaste Historia, ¿verdad?

“Sí. El curso en la Universidad tenía un poco de todo, pero a mí me encantaba la Historia Europea Moderna. Lo empecé con dieciocho años. Era como una especie de grado o módulo que seleccionabas antes de entrar en la Universidad, algo más concentrado, aunque después en la Universidad era ya más general”.

¿Qué motivo tenías para haber estudiado ese tipo de Historia?

“No sé. Creo que los humanos vamos en ciclo, aunque también puede que me interesara la historia debido a que mi padre es militar. No era por algo político exactamente, sino por las revoluciones que empezaron en Francia, el comunismo en Rusia… No sé, siempre me fascinó, y especialmente como inglesa, porque nada de eso ha pasado en nuestro país. En mi tesis universitaria traté el tema de por qué no funcionaron las revoluciones en Inglaterra. Creo que tiene mucho que ver con la cultura y con el estado de felicidad de la gente”.

Pero la gente ha sufrido bastante en Inglaterra…

“Claro, han sufrido también, pero por ejemplo en Alemania estuvieron los locos de los nazis, todo porque estaban tan desesperados…”.

¿Cómo en España o Italia?

“Sí, también”.

¿Piensas que el clima influye?

“Puede ser. Si es por el clima, podríamos decir que los ingleses sufrimos más”.

A ver si va a ser por el tópico que dice que la comida inglesa es mala…

(Risas) “La verdad es que, aunque soy inglesa, no he vivido mucho allí. O sea, que no crecí de joven demasiado por allí ni nada. Pero a mí me encanta la comida, y cuando la gente dice que está mal, me pregunto cómo puede ser eso habiendo tantas cosas. ¿Sabes? Cualquier cosa, como asados, postres… También hay quesos y jamón. Me gustaba especialmente el ‘roast dinner’, que es una cosa que se come los domingos. Es un asado que se sirve en la cena. Muy rico”.

Perdona si me he desviado con el tema de la comida. De todas formas, quería destacar –antes de hablar sobre comida- la labor de tu padre como militar, sobre todo cuando lo destinaron a Irlanda del Norte durante el apogeo del I.R.A., manteniéndoos alerta.

“Totalmente. Claro. Conocemos gente que han perdido a sus padres por bombas debajo del coche. La verdad es que en esos días muchos padres fueron sin sus respectivas familias, pero mi padre -y creo también mi madre tuvo la misma idea- tomó la decisión de que fuéramos juntos. Vaya, que él no iba a ir solo. Para nosotros era una cosa normal estar así. Por ejemplo, veíamos sospechoso cualquier paquete que llegaba al buzón. Todo era sospechoso y un riesgo, como el hecho de ir a hacer la compra. Yo tenía un truco para ver si había alguna bomba debajo del coche”.

Lo de agacharte para atarte los cordones, ¿verdad?

“Sí, ese. Me agachaba para mirar si había alguna bomba en los bajos del coche de mi padre, pero disimulaba haciendo que me ataba los zapatos. Mira, tuve una operación importante de corazón y no lo recuerdo ahora bien, pero durante ese tiempo la gente siempre me preguntaba por el trabajo de mi padre. Yo respondía que él trabajaba en Correos, pero lo decía porque estaba ‘programada’ para contar eso. Por eso tiene mucho sentido que los ingleses estén trabajando ahí”.

¿Lo veías mucho?

“No tenía mucho tiempo para visitarme. Recuerdo que una vez fuimos al hospital en un coche blindado. Yo no sabía por qué, porque era muy niña, pero lo recuerdo como algo ‘normal’. Imagino que es como lo que sucedía aquí con E.T.A., ¿no?”.

¿Qué problemas tuviste en el corazón?

“Nací con ello, aunque no era algo muy conocido. Nací con un agujero en el corazón y con ocho o nueve años vieron que era mejor operar porque, según mi madre, estaba muy amarilla y un poco flaca. Pero es como lo que te contaba antes de mi padre, que cuando uno es muy niño no es consciente de lo que sucede”.

Se es más inocente…

“Yo quería ser gimnasta, pero por ese problema no podía serlo. Me encantaba también correr, aunque me sentía rara al hacerlo antes de ser operada, claro. Creo que hemos tenido suerte por la manera en la que nuestros padres nos han dirigido; cualquier cosa era ‘normal’“.

Me sorprende la serenidad con la que afrontas los acontecimientos porque, si no estoy en un error, te reventaste, literalmente, el dedo gordo en uno de tus conciertos.

“Sí. (Risas) ¡Y lo puse en un gintonic! Para mí era como un bautismo de fuego. Hay muchos músicos que dicen que no eres un músico hasta que te sangran los dedos, ¿no?, pues yo tengo todavía gotas de sangre dentro de la guitarra. Es un poco raro, pero me siento un poco orgullosa de ese momento. Es como decir: ‘¡OK, ya he llegado!’. Además, el gintonic era ‘pink’, que es algo todavía más bonito”. (Risas)

¿Con qué edad te pasó?

“Bueno, fue hace poco, porque no ha pasado nada de tiempo desde que empecé a tocar en Madrid. No sé, a lo mejor hace cuatro o tres años”.

Por aquel entonces apareciste en Discogrande

“Sí, con The Ezra Beats. En esos días estábamos empezando y yo me sentía muy nerviosa. Tocaba y siempre tenía que mirar la guitarra mientras lo hacía. El micrófono siempre tenía que estar en un sitio porque yo no podía mirar al frente. Todo por los nervios”.

O porque no te acordabas de los acordes.

“No, no. Si no los recordara no podría hacerlos, ¿sabes? Ahora ya no estoy con The Ezra Beats, sino con The Spangles, pero los chicos no me dejan tocar tanto. Yo escribo todas las canciones con mi guitarra, pero la verdad es que no soy una música estudiada; nunca he tenido clases. Aunque toco cada día, ahora estoy muchísimo mejor que antes y puedo tocar sin mirar. Dicen que canto mejor si me centro en el micro”.

¿Y qué fue de The Ezra Beats?

“Es que Ross Stewart, el chico escocés que era mi compañero, se ha ido a vivir a Londres. Él estaba trabajando en España también como profesor de inglés. La verdad es que pensaba en volver (y quería) debido a que tiene dos niños”.

¿Tú no pensaste en hacer lo mismo, irte a Londres y tocar allí?

“No. La verdad es que no, y tampoco quiero ser pesada. Ross ha cambiado el trabajo con su mujer. Ahora es ella la que trabaja y él el que cuida de la casa y de los niños. Lo que vivimos fue algo fantástico y gracias a él me subí a un escenario, pero tampoco quiero ir detrás de él. Es una pena, porque teníamos una muy química muy buena. También estaba Martín Dalla, nuestro batería”.

O sea, que se disolvió The Ezra Beats por cuestiones extramusicales y familiares, por lo que veo.

“Él, Ross, se fue, y como no ha pasado nada más aquí… Seguro que habríamos ganado algo si The Ezra Beats hubieran continuado. También, hace unos dos años, cuando yo fui a Londres, tocamos algunas veces los dos juntos, pero fue algo puntual. Hacíamos esos shows cuando quedábamos con los amigos. Era una pena, la verdad, porque teníamos muy buenas canciones y porque Ross es una persona muy talentosa. De todas formas, tampoco quiero pensar demasiado en que era una pena, porque en realidad fue fantástico lo que pasó. Y además, como te he dicho, gracias a él me pude subir a un escenario”.

Sobre las canciones que salieron en el Ep “Shake It!” y en el single “Paranoid Sam”, veo que tienen ya cierto tiempo. Incluso ya las tocasteis en el concierto de Radio 3. “The Pirates” fue una de ellas.

“Sí, incluso con The Ezra Beats. Yo creo que, como he empezado muy tarde, cuando empecé a tocar sentí que mis canciones eran como bebés. Martín Vial, que ahora toca el bajo pero es también el productor, viendo que yo quería tocar todo, dijo que había que tener las canciones como si de tartas en el horno se trataran. O sea, que había que dejarlas reposar para que crecieran como un niño porque, cuando tienes una canción hecha con la guitarra, hay tantas posibilidades… Y ahora, fíjate, somos cinco, mientras que con The Ezra Beats éramos dos y a veces no teníamos bajo o batería; dos voces y dos guitarras. Ahora hay teclas, hay bajo, hay batería… Aún estamos empezando a tocar juntos, pero cada uno llega su personalidad. Creo que en Noviembre o en Diciembre saldría algo ya. Además, Martín es muy meticuloso, pero yo soy muy impaciente, por lo que, si es por mí, habríamos grabado tres álbumes ya”. (Risas)

Pero eso dice mucho de ti y de tu creatividad.

“Tengo hasta canciones nuevas que ni he enseñado a los chicos, pero porque en los ensayos estamos concretando todavía con algunas. Pero mejor así, porque yo puedo tocar y cambiar cosas”.

“I Love You” y “Sorry” son dos temas que me han interesado más que los otros debido a que son distintas. La primera, “I Love You”, va hacia tus padres, mientras que la segunda, “Sorry” es acerca de dos relaciones y sobre cómo decir “lo siento” de dos maneras. “Déjame En Paz”, la cara B del single, también me llama la atención por eso. ¿Son estas canciones una especie de respuesta a las composiciones más rápidas y atropelladas (como “Shake It!”)?

“La verdad es que mi experiencia como escritora y como poeta, porque para mí son como poemas, ha crecido mucho. ‘Shake It!’ vino porque ya estaba agotada de una relación con un chico. También influyó que con The Ezra Beats dábamos shakers en los conciertos, así que todo salió muy fluido. Estaba muy enfadada con ese chico y no podía más, así que me sentía agitada, como un shaker. (Risas) Casi nunca, hoy en día, escribo las letras y luego busco la música. A veces me sale una línea y la desarrollo. Incluso tengo un libro con anotaciones e ideas. Lo mismo en el teléfono. Pero son cosas que siempre olvido a la hora de escribir una canción, porque son cosas que vienen juntas y porque tampoco te levantas diciendo: ‘Hoy voy a escribir una canción de amor’. Es que no me sale”.

Pero por eso mismo te lo decía, porque dependería del estado de ánimo.

“Sí, totalmente. Es un misterio del Universo porque siempre he pensado que las canciones vienen ‘de arriba’. Tengo una canción que se llama ‘Shaking Of My Corazón’ que me parece fantástica, me encanta, pero Martín me ha dicho que no dijera que mis canciones son fantásticas. ¡¿Por qué no iba a decirlo?! (Risas) Yo creo que lo es porque ha venido así, sin más, y porque alguien me lo ha dado. No sé si Dios o el Universo, pero me lo han dado”. 

O el karma.

“¡También! No sé, son mensajes”.

Hablando del karma, ¿qué le pasó al tipo al que le dedicaste “Shake It!”?

“Ahora vive en América. Está casado y somos amigos”. (Risas)

Con “Paranoid Sam” noto que vas por un camino más serio. Te lo digo porque hay mucho público que solamente te conoce por “Museo Del Jamón” y por cómo es, ergo es posible que los cortes más “serios” puedan quedarse olvidados.

“Es justamente lo que dijo mi manager la primera vez. ¿Sabes que yo quería sacar esa canción como single? Pero él me dijo que no porque la gente iba a pensar que éste era un proyecto de broma. Es verdad, aunque a mí no me importa tanto –a lo mejor debería-, pero yo sé que si la gente está interesada, buscará otras canciones, y más ahora que el proyecto va sobre ruedas, por lo que podremos enseñar la otra cara. De todas formas, seguro que seguiré escribiendo tonterías. El caso de ‘Museo Del Jamón’ es porque se trata de una canción un poquito festiva. La grabación está genial y musicalmente es seria, pero por las palabras… No sé por qué se tiende a pensar que la música, la cultura Pop o Indie, tiene que ser algo serio, con penas, ¿sabes? Ser ‘cool’ no significa ser serio. Además, hay que celebrar el jamón, las cosas bonitas o las cosas tontas. Incluso hablar como te dé la gana y ponerte la ropa que quieras”.

Pienso que eso tiene una raíz. Por ejemplo, ¿cómo ves el nivel de inglés de los españoles? ¿Bajo?

“¿Sabes lo que pasa? Que el problema que tienen los españoles con el idioma es por el nivel de vergüenza. A lo mejor el ochenta por ciento habla muy bien inglés, pero dicen que no por miedo al qué dirán o por si tienen acento o algún error. ¡Mira yo, que hablo español con errores y acento, y no pasa nada! Los ingleses siempre dicen, muy convencidos, que hablan español, pero en realidad conocen dos palabras y fatalmente. Por eso te digo que es el nivel de vergüenza. Además, últimamente veo que el nivel en España está mejorando, desde luego”.

No será por los políticos…

“¡Vaya representantes que tenéis! Casi ni hablan español, joder”. (Risas)

¿Es posible que una canción “con acento” y con tópicos levante más simpatías y llame más la atención? A comienzos del verano circuló por Internet una canción titulada “Salsa Tequila”, del cómico noruego Anders Nilsen. Él, con algunas palabras en español, hacía la letra de la canción, aunque todo eran tópicos españoles y latinoamericanos totalmente mezclados. No sé si la conoces, así que te pondré el vídeo en el portátil.

[Después de ver el clip, la entrevista continúa] “Puede ser lo que dices. Yo creo que es porque, a lo mejor, ayuda a la gente a reírse de ellos mismos también. Pero la verdad es que flipé cuando vine aquí y empecé a mirar grupos acústicos con Ross en los unplugged o en casa. Cuando graban no es tan evidente, pero hay muchos grupos cantando en inglés que lo hacen fatal. Un día pregunté y me dijeron que era más fácil cantar canciones escritas en inglés. ¡¿Pero por qué tratan de escribir canciones con tonterías?! Una canción debería ser algo que sale del corazón, pero si es solo para escribirla en inglés, como que no. Viendo eso, ¿por qué no iba a poder yo escribir canciones en español? No es por un acto de vergüenza, sino porque también hay un montón de gente que habla en ‘spanglish’, algo que es prácticamente ya un idioma. Mola, es divertido. Pero eso de escribir canciones en inglés porque es más fácil… Hay gente que me decía eso y no sabían ni siquiera hablar inglés. ¡¿Pero qué dicen estos idiotas?! Nunca lo olvidaré”. (Risas)

Supongo que es chocante escuchar a un grupo español cantando en inglés malo…

“Sí, pero parece que a ellos no les importa. También hay gente buenísima, como Jack Knife, que cantan y escriben muy bien en inglés, como otros muchos grupos. Lo malo está en esas bandas que piensan que la música viene de Manchester, por lo que hasta ellos mismos quieren ser ingleses. ¿No sería más fácil gastarse el dinero en un curso de inglés y luego escribir canciones?”. (Risas)

¡El famoso curso de las mil palabras!

“Con The Beatles, no con Oasis, que con The Beatles al menos aprenden algo. Es que Liam Gallagher tampoco puede escribir canciones, entonces…” (Risas)

Cambiando de tema. ¿Es “Paranoid Sam” una crítica a los Estados Unidos? Ya sabes, ¿no? Ahora está en boga el tema del espionaje, de la paranoia terrorista… y claro, el tío Sam está inquieto.

“No va por eso, pero es muy interesante y muy buena tu teoría. Tal vez debería decir que es por eso. (Risas) Pero no, no. Es por eso de que todos somos un poco paranoicos y, por ende, ridículos. ¿Sabes esa gente que se esconde porque cree que está siendo perseguida? Pues algo así. Bueno, a veces es verdad que tienen motivos para esconderse”.

Lo veo más cercano a la idea de que “alguien” juzgue lo que estemos haciendo.

“Ya, también”.

¿No te pasaba a ti al principio?

“No, porque cuando te subes al escenario con cualquier canción en cualquier idioma, la gente puede ubicarte. Por mi familia también había algo de eso, ¿sabes? Mira, ‘Museo Del Jamón’ me salió de una manera muy natural, pero me hacía gracia que fuese un ‘museo’ y del jamón. Aún así, no pensaba en escribir una canción en español. Mi ex novio me dijo que parecía publicidad, pero te aseguro que no lo era. Nos hacía gracia y la grabamos”.

¿Hubo contactos con la marca?

“Al principio me daba vergüenza porque no quería que pensaran que la había escrito para ellos, pero luego todo fue muy bien. Eso sí, sin intención alguna, sino que es algo natural. Algo que me gusta de este proyecto, porque es natural y orgánico. Por eso grabamos canciones poco a poco, pese a que tengo poca paciencia”.

Curiosamente te quisiste llamar The Pig Lady.

“Sí, y con The Ezra Beats también. De hecho, quería llamar a The Ezra Beats Las Cerdas Con Cuerdas, pero Ross me dijo que no. Claro, así no podía ser The Pig Lady, mi alter ego. Siempre me han encantado los cerdos. Incluso recuerdo que mi hermano me llamaba The Pig Lady y yo a él Piggles. Entre mis amigos universitarios –éramos cinco- nos llamábamos The Pigs. Era ridículo, pero me encantaba. Últimamente he visto por aquí que hay gente con cerditos pequeños como mascotas”.

Sí, cerdos vietnamitas.

“Los adoro. Si algún día tengo un jardín, tendré uno”.

Siendo hermana de Pete Doherty, ¿temías que te juzgaran demasiado?

“Claro, es un arma de doble filo porque te abre puertas para unas cosas y te las cierra para otras. Al principio, cuando empecé con The Ezra Beats, no quería hablar con nadie que quisiera entrevistarnos. Íbamos a tocar a sitios y demás, y había gente que estaba interesada por mi hermano. Por eso no quería usar mi apellido”.

Ahora eres AmyJo Doh, con un Doh que me recuerda al “D’oh!” de Homer Simpson.

“¡Sí, es verdad! Es una tontería, pero fue una idea de la banda. A mí, como te dije, me gustaba The Pink Lady, pero al final preferimos utilizar AmyJo Doh y así evitar el Doherty”.

¿Qué opina Pete acerca de que no utilices el apellido de la familia?

“Bueno, él dice que lo utilice, que no pasa nada. Pero no sé, es una cosa que no puedes explicar. A lo mejor es complicado”.

Entonces, intuyo, que es por tener en cuenta a la prensa amarilla británica.

“Son unos buitres. Nunca sabes con quién estás hablando, así que te vuelves un poco paranoico. También tiene otro lado, y es que, cuando estás en el círculo de la fama, necesitas que hablen de ti, pero no necesitas a The Mirror o a The Sun, ¿entiendes? Esa corriente sirve a veces, incluso. Mi hermano dice que venda una historia y que cuente que fui la primera en darle un ‘pico’. A él le da igual. No le importa. Supongo que es porque no lo lee, como dice mi madre. Pete se lo toma como de broma, se ríe de ellos. Pero no sé, yo pensaba más en mi madre y en mi abuela. Aunque si lo pienso, podría ser millonaria, la verdad, pero he preferido ser pobre”.

¿Y honesta?

“No exactamente. Es que, cuando haces una entrevista con ellos, nunca sabes qué van a poner”.

¿Cómo aseguras que van a escribir sobre ti y no sobre Pete? Lo mismo hablaban de ti diez minutos y dos sobre tu hermano, pero era al final lo familiar lo que ha terminado plasmado en el papel.

“Ah, claro, siempre lo han hecho así, lo que pasa es que me fue dando igual con el tiempo, porque sé la gente que hay. Por eso antes prefería no hablar. Ahora hablo porque sé qué van a hablar de mi hermano y porque van a leer la entrevista por ser la hermana de mi hermano, pero no me importa, pues tengo mi propio proyecto y estoy orgullosa de ello. Tengo ya más años y no soy tan paranoica”.

No me he leído todas las entrevistas que te han hecho, pero en la mayoría te preguntaban sobre aspectos personales y no musicales con tu hermano. Sí leí, por lo que contaste, que siendo niños cantabais juntos y hasta componíais canciones.

“Sí. La verdad es que él cantaba mal (Risas), por eso yo me ponía al piano. Hacíamos canciones de The Beatles y cosas así. Era divertido. Tenemos algunas canciones hechas, como ‘Mr. Mertle’. Lo pasábamos bien haciendo este tipo de canciones prácticamente infantiles”.

También fuiste la persona que le presentó a Carl Barât.

“Cierto también”.

Pero te acababan preguntando por Kate Moss

“Así es. A ver, mi hermano y ella eran novios, pero son trozos de historias del Rock and Roll. Yo entiendo el interés, pero también es una historia que, si estás metido en ella, no era muy feliz. El otro día me enteré que Kate Moss quemó el peluche favorito de mi hermano. ¡No lo sabía! Salió una entrevista en un periódico y el titular era que Kate Moss le había quemado a Pandy, que era como se llamaba su peluche de oso panda. Si la veo, la mato”. (Risas)

¡Qué tierno que llamara Pandy a su peluche!

 “Muy mono. (Risas) Era el peluche que tenía de cuando era niño. En medio de toda la locura y todo esto, Pete siempre tenía a su Pandy. Pero no sabía que Kate Moss se lo había quemado. Pobre Pandy”.

Ahí tienes material para una canción más Punk. Que por cierto, la versión de estudio de “Paranoid Sam” no tiene tanta guitarra como la que escuché en directo anteriormente.

“Sí, porque es más de teclas. La idea era que la canción tenía que sonar más paranoica, y creo que la guitarra es algo más orgánico. Tenemos guitarra acústica, pero yo siempre he querido meter guitarra eléctrica, aunque no me dejan, de momento. A veces probamos, pero que con The Spangles, el uso de la acústica también es un poquito diferente, porque no hay muchos grupos así, con esa formación, pero con la guitarra eléctrica sí hay más. Es más común”.

Diría que el grueso de las canciones llevan una acústica muy marcada. No sé si las nuevas sufrirán algún cambio de ese tipo o si dejarás de lado el sonido que había anteriormente.

“No, no, no. La verdad es que cada canción va a tener su sonido. Habrá acústicas y más Rock and Roll, igual habrá algo más eléctrico. Tenemos una que se llama ‘Gin De Semana’. Ahí digo: ‘Gin de semana… ¡qué buena plana!’. Pues esa es casi todo teclas, aunque con la guitarra también se hace algo. Me parece un poquito flamenca, pero no se nota. Hemos hecho muchos cambios con el grupo. Antes me has dicho lo del concierto de Radio3, pero pienso que aquello se hizo muy temprano. Quiero repetirlo con el nuevo sonido. ¡Volveremos con tres cojones!”.

Pero son canciones que han pasado un tiempo. ¿No van a perder interés por tu parte?

“No, porque antes de Spangles, tocaba con Iñaki García; él a la batería y yo con la guitarra. Luego fuimos metiendo más cosas, como teclados, así que dividimos la canción entre los tres. Después vino otra guitarra y el bajo, y fue ahí donde me di cuenta que con le bajo todo cambia. Le da más profundidad. Es otra canción”.

¿Pasaba algo si te quitabas la guitarra?

“La guitarra para mí era como un escudo, así que cuando me dediqué a cantar sin ella, notaba que estaba subiendo otro peldaño más. Ahora, la verdad, el grupo va a sonar mucho más decidido. Estamos definiendo nuestro sonido”.

O sea, que el grupo se sustenta no de las canciones en sí, sino en el sonido de las mismas.

“Totalmente, y la manera de presentarlas. En el concierto de Radio3 –que no puedo verlo- se ve que estamos empezando, pero es una oportunidad buenísima para presentarnos. A ver si podemos repetirlo en el 2015”.

Dices que no puedes ver ese concierto, ¿pero alguien te ha dicho que alguna canción tuya da vergüenza ajena?

“Sí, he leído comentarios en Internet. Cara a cara no, porque nadie ha tenido los cojones de decírmelo, pero seguro que lo han pensado. Con la canción de ‘Museo Del Jamón’ hay gente que lo piensa, pero otros se lo pasan bien, porque es una canción de Rock and Roll y es fácil. A la gente le encanta y después de un minuto se saben las palabras”. (Risas)

Aunque tus canciones son muy cortas…

“Como una explosión, sí. ¡Igual que mi dedo!”. (Risas)

 Tx: Carlos H. Vázquez

 

 

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